Diálogo como trampa; por Alicia Freilich

Los totalitarios simulan dialogar con los enemigos que han jurado destruir y lo han intentado por todos los medios.

Solo cuando ya están debilitados por los engaños posibles que han fracasado en su dogma, y ya no tienen la fuerza requerida para aplastarlos del todo, solo entonces aceptan y hasta exigen el diálogo como taima para preparar mejor el momento, las condiciones adecuada y así poder alcanzar las metas a corto y mediano plazo, lo que se llama ganar tiempo. Entonces sí toman sin miramientos ni contemplaciones lo deseado .Y no les conmueve ni un ápice las declaraciones y apelaciones de sus enemigos, ahora venidos a menos.

“La moral está subordinada a los intereses de nuestra lucha…”. Es el lenguaje, la sustancia, el meollo de la ortodoxia leninista llevada a la práctica por el comunismo soviético, castrocubano y recientemente por la guerrilla terrorista, delincuente, narcotraficante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) para entender mejor la visita del sirviente inmaduro al papa Francisco y la táctica del diálogo que ya tuvo su primer triunfo: dividir en la práctica a la unidad opositora y colocar a Chúo Torrealba como el malo, gafo y vendido de la película.

Luego vendrán pactos para esto y aquello, quizá hasta el 20% para un referendo revocatorio que los Jorge Rodríguez, los Padrino, los ministros y gobernadores chavistas de raíz se encargarán de alargar o suprimir con toda su corte de armados matones.

Si nuestros líderes leyeran con lupa y entrelíneas siquiera la historia universal más básica, la elemental, la estructural y sobre todo la del siglo XX, fascinazismo, fascisovietismo, fascimaoísmo, fascicastrocomunismo, fasciguerrilla rural y urbana, se comportarían a la altura de las circunstancias, siendo menos bonitos, decentes, buenos, demócratas cabales respetuosos de leyes, hablarían menos, no acudirían a la amenaza constante sino a lo hechos apoyados por el legítimo poder popular que necesita esta clase de dirigencia, la solicita, la ruega, la suplica. Pues ya no cree en políticas de salón. No se confían demasiado en la ayuda externa, pues la casa que se incendia solo puede salvarse con bomberos de la parroquia, si se espera la lluvia, solo habrá cenizas.

La diplomacia liberal no funciona para totalitarios, al final del día solo habrá un ejército asesino paramilitar y ya seremos Venecuba o Cubazuela, como usted prefiera. El petróleo, las minas de oro y otras prendas son el alma de los cuervos locales y foráneos que tienen a Venezuela como la malquerida oficial del continente y quizá del planeta. Rusia, Irán, los nuevos imperios de por medio.

Fuente: El Nacional
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