La malquerida; por Alicia Freilich

Su aspecto es tan hermoso que todo el que la visita o recorre con la mirada más superficial, sucumbe ante semejante fachada. Su problema vital es otro. Heredó una inmensa fortuna y los aventureros, piratas, reyes, príncipes y demás cortejos de la comarca global desean su inmenso tesoro en gran parte todavía oculto bajo tierra. Quien logra apoderarse de tamaño legado natural por largo tiempo, luego de asegurar su propio futuro, la deja sola, fané y descangayada. Todavía no ha surgido el flechado pretendiente que con valentía y conocimiento de causa la quiera porque sí, con o sin riqueza. Y cuando aparece lo expulsan o encarcelan mientras no pueden asesinarlo. Tema fácil para Corín Tellado y Delia Fiallo. Muy difícil para un Shakespeare venezolano. Isaac Chocrón y José Ignacio Cabrujas le llegaron cerca a esta compleja trama.

Nuestros Juan Nuño y Carlos Guerón, que tanta falta hacen y cada día más, en sus aulas extra universitarias indicaban que para gobernar con acierto a la rica heredera Venezuela hay que guiarse en todo instante por lo que sucede en los grandes focos internacionales de la economía y su interesado poder. Lecciones inolvidables y lamentablemente confirmadas ante los graves errores cometidos por gran parte de la dirigencia opositora pues toma decisiones con mira provinciana, personalista o sectaria, por fuera unida, en lo interno separada por ignorancia o conveniencia de aislados partidos políticos, demasiados, hay que repetirlo, tribus de caciques con muy pocos indios.

El estadista Rómulo Betancourt y un ministro adeco, el maestro Reinaldo Leandro Mora que pasó varios años diplomáticos en la sede romana, solían comentar que la gran cátedra de maniobra política mundial es el Estado Vaticano. Por eso resulta oportuno y necesario preguntar a viva voz si el diálogo en curso en verdad fue convocado por la disidencia política o quizá hubo entrometidos que promovieron el encuentro y la improvisada oposición cayó por inocente. O si todavía hay tiempo y modo para evitar que los totalitarios le tomen el pelo a la curia, como de costumbre. Y además cuestionar cuánto de vaticanismo peronista hay en el dueto Obama-Raúl Castro para que todo suene lindo y quede igualito, si no peor. O cuánto de vaticanismo populista hay en el acuerdo Santos- FARC que por ahora no cuaja. Y mirando un poquito hacia el reciente pasado, cuánto de vaticanismo católico tradicional condujo a Juan Pablo II para, junto a Lech Walesa, liberara Polonia de Rusia. Hechos, no ficción.

Quizás esta dura, dolorosa lección, al fin servirá para salir de todos los inmaduros y la malquerida Venezuela de gigantesca dote, encuentre por fin su adecuada pareja leal, probada en abundancia y carencia, enfermedad y salud, delirio y sensatez .

Wishfull thinkings, diría sonreído el próximo residente de la Casa Blanca.

El Nacional

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