Parecidos teatrales; por Rafael Díaz Casanova .@Rafael862

En algún momento hemos escrito sobre campos de béisbol que nos han dejado huella. Los primeros los visitamos, hace muchos años, en Weston, en dos campos deportivos múltiples, donde los niños y jóvenes de la ciudad, por unos pocos dólares mensuales o porque estudien en colegios de la ciudad, tienen derecho a practicar y recibir instrucción en su deporte favorito. En Venezuela, las Empresas Polar construyeron un campo deportivo semejante en Guacara, donde los hijos de los trabajadores y los jóvenes que se integran a organizaciones deportivas afiliadas, también adquieren el derecho de instruirse y practicar deportes de su preferencia.

Nos interesa describir este y aquellos campos de béisbol. Algún inteligente arquitecto deportivo pensó que se podían construir cuatro campos de béisbol en un terreno de unas cuatro hectáreas. Dispuestos como cuadrantes de un círculo enorme de unos doscientos metros de diámetro. Para separar los espacios respectivos, estableció servicios de circulación y los llamados dogouts y bullpens, espacios imprescindibles para el desarrollo del juego, y que ocupan y definen los límites mutuos. Con esta breve descripción esperamos haber dado una idea de la “geografía” de la instalación. Lo que nos interesa es establecer un parecido con una instalación múltiple dedicada al teatro.

En nuestro país, los eventos que atañen a TODOS los ciudadanos se están desarrollando en una instalación teatral múltiple, de una extensión enorme. Cuando estudiábamos era de novecientos doce mil cincuenta kilómetros cuadrados. Hoy, no sabemos…depende de a quién le preguntemos y cuáles territorios tomemos en consideración; consultado el Dr. Google, nos responde con una cifra, 916.445 km2, sin detalles de zonas en reclamación (sic) y otros ajustes.

En ese enorme terreno podemos identificar cuatro teatros virtuales que tienen su principal desarrollo, no en el centro del terreno, como sucede en los campos de béisbol, sino en la capital de la república, en el medio del perímetro norte de la nación. Allí se ubican los teatros político, social, económico y cultural de la nación, que amparan y afectan a todos y cada uno de los ciudadanos, nacionales o no. Existen instalaciones regionales en cada población de la república.

De acuerdo con lo que establece la Constitución, cada uno de esos teatros está regulado para el bienestar de todos quienes aquí convivimos. La realidad es que cada día estamos más lejos de las descripciones y regulaciones que establece la Constitución. Es muy fácil comprobar que existe un régimen político que ni cumple ni otorga a la ciudadanía los cuidados y la protección que la Carta Magna establece.

El régimen que nos destruye, afiliado a una organización internacional llamada COMUNISMO y dirigida por una perversa oficina, el Foro de São Paulo, que comandan los cubanos Castro y administra el brasileño Da Silva, ha trabajado arduamente y por casi cuatro lustros…o seguramente más, para desvirtuar la calidad, preparación y manera de ser y actuar de todos los venezolanos.

En esa instalación teatral múltiple, donde se desarrolla y representa la vida nacional, existen cuatro escenarios que forman un cuadrante y donde actúa el sector dirigente de la nación. Tanto el de quienes se desempeñan como dirigentes consagrados en las leyes como quienes, también prescritos por las leyes, representan a quienes disentimos de las ideas que los primeros tratan de imponer con la fuerza y parcialidad de quienes visten uniformes verdes adornados con intimidaciones y disfraces de muchos colores cálidos, donde predomina el rojo.

Allí, periódicamente, se ventilan temas fundamentales como es el de quienes conforman los poderes fundamentales de la nación; los que ocupan los puestos ejecutivos se han dedicado a conquistar, pervertir y hacer cómplices a los que tienen, de acuerdo con lo que prescribe la Constitución, la obligación de proteger y regular, especialmente, los derechos de todos los ciudadanos de Venezuela.

Actualmente, las escenas del teatro nacional se desarrollan, como dijimos, en cuatro escenarios concurrentes, donde el grupo actoral tiene diferentes grados de entrenamiento y convencimiento. Los actores se desempeñan selectivamente y con serias restricciones y quien desempeña el papel de bufón, se da la licencia de emplear un discurso agresivo, grosero, chabacano, inaceptable y en ocasiones soez. Desde hace pocos días se desarrolla un mal llamado y desigual DIÁLOGO que deploraríamos, terminase con características de sainete. Hoy es fecha de revisión.

Guardando los límites que establecen el tiempo y las circunstancias del evento, recordamos aquella célebre expresión del Presidente Carlos Soublette dicha ante un actor de teatro, durante su período presidencial sucedido entre 1843 y 1847: “La república no se perderá porque el pueblo se ría de su gobernante. La república podrá perderse cuando el gobernante se ría de su pueblo”. La situación nacional no está para risas.

 

 

rafael862@yahoo.com
rafael862

El Nacional
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