Péndulo: Trump y nosotros; por .@PoleoRafael

Primer encuentro del presidente electo, Donald Trump, con el presidente salente, Barack Obama
Primer encuentro del presidente electo, Donald Trump, con el presidente salente, Barack Obama

Ahora, todo consiste en que como presidente Donald Trump no cumpla las promesas que hizo como candidato, pero sobre todo que no cumpla sus amenazas… Salvo, desde el punto de vista de la salvación de Venezuela, la de ser muy duro con el castrochavismo.

¿Qué posibilidades hay de eso?

Ya hemos dicho que a los políticos no hay que ver tanto quiénes son ellos cuanto quiénes aquellos que los financian.  En esta era plutocrática, tiene más posibilidades quien reúna más dinero para su campaña.  Ese dinero viene de fuentes como la Banca y la gran industria -en el caso chavista, de PDVSA-, y el candidato ganador pagará favoreciendo los negocios de esos financiadores incluso en perjuicio de los intereses de sus entusiastas electores.  A la mayoría, ocupada en responsabilidades como el fútbol y el béisbol, eso no le importa hasta que le golpea directamente, como en la última década ha golpeado a la clase media americana que ha perdido su vivienda, paga los impuestos con los cuales se reflota a los bancos vaciados por ejecutivos ladrones y está sin empleo porque con la globalización la manufactura se hace en países donde el costo de la mano de obra es ínfimo.

Donald Trump, experto en mercadeo y quiebras fraudulentas que dan a los socios con un palmo de narices, se miró a sí mismo como un producto capaz de romper el cómodo duopolio que rige en Estados Unidos.  Los números le mostraron la factibilidad del negocio y lo emprendió con la energía conque montó casinos que una vez vaciados dejó en manos de socios impotentes.  El duopolio, ablandando por una confortable alternación y desligado de los problemas de la gente, no fue capaz de resistir el asalta fascista.  No lo son las democracias adocenadas.  ¡Si lo sabremos los venezolanos!

Trump ha repetido en la política su manera de hacer negocios.  Las promesas hechas como precandidato no las cumplió como candidato.  ¿Cumplirá como presidente las que hizo como candidato?  Anda diciendo que no, que esas eran vainas suyas.  Los mercados le creen.  Posiblemente les han convencido los caudillos republicanos que dominan un Congreso capaz de frenar los excesos de cualquier presidente.

En la práctica, es muy difícil que cualquier Presidente de los Estados Unidos haga algo que debilite la OTAN, esa alianza defensiva que hace de Europa un muro protector de América.  El estamento militar que últimamente exterioriza opiniones distintas a las de la Casa Blanca, y la industria del armamento que a tanta gente emplea, no son precisamente mochas.  Tampoco levantará físicamente el paredón divisorio con México, pero sí barreras limitantes de una globalización que sólo entusiasma a la minoría que se lucra de ella.  Y, en paradoja, al presidente Trump, cumplir su palabra de dureza con el eje castrochavista le serviría para consolidar el voto del Sur de la Florida que decidió la elección el martes y abriría una posibilidad de negocios en el bloque Argentina-Brasil-Venezuela que los diseñadores de la economía mundial -y por tanto de la política- tratan de convertir en la próxima locomotora de la economía global.  ¡Cuántos casinos se podrán montar en Mar del Plata, Punta del Este, Valparaíso, Copacabana…!  El Hotel Humboldt está a la orden.

@PoleoRafael
@EnPaisZeta

Revista ZETA
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