Péndulo: Una papa caliente pa’ un Papa valiente; por .@PoleoRafael

Con la amenaza de matanza y hasta guerra civil, Maduro logró que el Papa, movido por Obama, paralizara la ofensiva del pueblo opositor (86% de los ciudadanos). Ahora el descontento resurge, Obama no cuenta y el Papa queda con una papa caliente entre las manos.

El cuadro político venezolano es tan confuso que ha logrado desconcertar a la diplomacia vaticana, cuyas gestiones de paz en las últimas semanas han producido un efecto muy distinto del que Jorge Bergoglio encomendó a uno de sus hombres más capaces, Claudio María Celli, el nuncio en Buenos Aires enviado a toda prisa para conjurar el baño de sangre conque el presidente Maduro tiene amenazados a sus queridos compatriotas si a éstos se les ocurre marchar sobre Miraflores.

Es imposible además de ocioso preguntarse si valió la pena que, para evitar una hipotética matanza, el Vaticano cortara la presión que acorralaba al régimen, único efecto del infausto diálogo.  Para saberlo hubiera sido necesario llegar al punto de presión en el cual Nicolás Maduro diera al general Padrino la orden de matar venezolanos.  ¿Se hubiera atrevido el hombre de Castro en Caracas a cubrirse de gloria con un Tiananmen* hecho a su medida?  La circunstancia inclina a temerlo.  En efecto, la razón básica por la cual los capos maduristas han violado la Constitución por todas las vías por donde esa doncella era violable es el temor de que, despojados del poder, serán presa de la justicia internacional -la cual de todos modos les espera, puesto que las acusaciones contra ellos son por delitos imprescriptibles que no tienen frontera, detalle este que no hace sino complicar el caso.  Cabe observar que también este obstáculo al acuerdo que facilitaría un pacífico cambio político, se debe a una intervención foránea cuyo efecto hasta ahora ha sido contraproducente.  Dicho sea sin ir más allá de la mera observación.

No sólo una matanza puntual quiere evitar el Papa.  A la paradójica situación debe agregarse el temor, estimulado por Estados Unidos,  de que no sea obedecida la orden presidencial de matar gente, a la cual el ministro Padrino ya se negó el 6D.  Washington y la Santa Ciudad Vaticana tienen razones para temer que si Padrino se niega a matar venezolanos otros generales se ofrecerán a hacerlo, la mayoría militar se le opondrá y ahí se desatará la guerra civil sobre la cual la Conferencia Episcopal alertó el martes pasado (15-11-16).  Es otro temor imposible de comprobar.  Cabe, sí, recordar que exactamente la misma situación se produce en la Venezuela de 1958 cuando los mismos poderes que ahora intervienen para impedir el pleito dieron luz verde a las acciones de calle contra Pérez Jiménez, a quien cabía suponer capaz de resistir hasta la muerte.  Pero había dos diferencias. Una, que Pérez Jiménez era patriota, nacionalista y militar, luego le dolían los muertos venezolanos y el honor de la institución armada.  La otra, que se resistía a pagar la deuda del Estado venezolano con los bancos extranjeros, lo cual es delito mayor que el narcotráfico.

El Papa llevaba su estrategia por otra vía, pero Obama le persuadió de enviar al nuncio Celli, uno de sus mejores cuadros, a impedir la posible matanza.  Celli actuó con la rapidez propia de una emergencia y debe suponerse que sin suficiente información.  No se le puede suponer tan ingenuo para creer, como aparentemente creyó, que el madurismo cedería.  Lo suyo fue parar la hipotética marcha y así impedir la no menos hipotética matanza.  En su tarea persuasiva, el obstáculo más importante lo tuvo en Henry Ramos Allup.  Esta resistencia del presidente de la Asamblea Nacional fue quebrantada en una reunión de tres horas convocada por el Nuncio en la oficina de Henrique Capriles en Bello Monte.  Allí estaban la representación de Estados Unidos, los solícitos expresidentes mediadores, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo.  Finalmente, el adeco aceptó con la condición de que si en quince días no había resultados convincentes se retiraría de las negociaciones.  Ese plazo se está venciendo y sin AD y Ramos Allup, no hay diálogo.

¿Por qué el empeño de Estados Unidos y la Santa Sede en darle un respiro al régimen, aparte y además de que creen a Maduro capaz de ordenar la matanza y desatar la guerra civil?  Recordemos que Estados Unidos y sus aliados occidentales esperaban doblegar a Maduro mediante la negociación con Castro, tarea que debía reemprender Hillary Clinton y ahora está en manos de Trump y sus halcones, cuyos métodos se parecen más a los del Comando Sur que a los de un State Department manejada por el tipo de gente que Trump detesta.  Ante la impotencia de su enviado, el señor Shannon, para aplacar los ánimos, Obama pidió la mediación de Papa Pancho, quien ahora queda solo a cargo del bodrio que su intervención provocó.

La situación de Primero Justicia merece un análisis tanto más incómodo cuanto más objetivo sea, pero indispensable si se quiere hacer un informe serio.  La remoción de Maduro antes del 10 de enero obligaría a una elección que haría presidente de la república a Ramos Allup, situación que sólo puede cambiar si se prolonga el proceso.  Por otra parte, Julio Borges será presidente de la Asamblea Nacional en el nuevo año.  No le vendría mal -ni a él ni al país- una atmósfera más sosegada de la que ha vivido la Asamblea bajo la presidencia de Ramos Allup.

En cuanto a Un Nuevo Tiempo, su objetivo prioritario y legítimo, su factor condicionante, es lograr la libertad de su líder, Manuel Rosales.

La papeleta más difícil toca al Vaticano, metido de repente en un berenjenal donde sus movimientos parecen hasta torpes.  Estados Unidos estará fuera de juego por largos meses: Trump ni siquiera tiene un aceptable conductor para su política exterior.  Expertos consideran posible que deje hacer al Comando Sur, lo cual sería la tapa del frasco.  En estas condiciones es inconcebible que el nuncio Celli diga “Lo siento” y, hablando en argentino, “se mande a mudar”.  Concluyamos conque el problema venezolano tiene ahora un responsable a cargo.  Se llama Jorge Bergoglio, es el jefe de nuestra iglesia y quien lo metió en esto, Barack Obama, ya ni pincha ni corta.  Quizás convendría que Pancho hablara con nuestros obispos, a quienes, para ser francos, para que no les hicieron partícipes del “sbaglio”.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


*El 4 de julio de 1989, el homólogo chino del partido que hoy manda en Venezuela masacró en la Plaza de Tiananmen, pleno centro de Pekín, a centenares de estudiantes que manifestaban solicitando una apertura democrática.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s