La resurrección del bolívar débil; por .@jvivassantana

Hacia finales de 2007, el Banco Central de Venezuela (BCV), a través de los medios de comunicación, nos saturaron con el comercial del bolívar “fuerte”, el cual entró en circulación el 1-1-2008, es decir, aquella reconversión que eliminó tres ceros sobre los valores monetarios de ese entonces en moneda nacional¹. El referido mensaje se complementaba con la imagen donde se podía leer: “Una economía fuerte. Un bolívar fuerte. Un país fuerte”. Eran tiempos en los cuales ninguno de quienes hoy desde el alto gobierno mencionaba el rentismo, y menos pronunciar tal palabra como parte de futuros males económicos que podían afectar al país.

Ahora bien, no ha terminado 2016 y ese mismo BCV, a través de un comunicado oficial, nos señala que progresivamente entrarán en circulación en la economía billetes de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000 bolívares.

En tal sentido, mientras Hugo Chávez eliminó aquella trayectoria del bolívar envilecido y maltratado como moneda nacional, al punto de que hasta revivió las monedas de 5; 10; 12,5; 25 y 50 céntimos, acompañadas de circunferencias de 1 bolívar; o sea, lo que en otrora época se conocían con el nombre de la puya, el centavo, la locha, el medio, el real y un bolívar, las monedas de Nicolás Maduro de acuerdo con el infeliz comunicado del BCV, tomando como patrón de referencia que estarán en circulación monedas de 10, 50 y 100 bolívares, estamos hablando de una depreciación de 10.000% en su valor, al establecer las analogías de las desaparecidas monedas de 0,10 (centavo), 0,50 (real) y 1 (bolívar) del sistema económico.

En este contexto, si algo resulta bochornoso es leer la semántica de los tecnócratas del BCV, quienes piensan que el pueblo es pendejo. Recordemos que una de las razones por las cuales se aplicó la reconversión en 2008, según aquellos voceros, entre ellos el actual presidente de ese organismo, Nelson Merentes, era que la reconversión monetaria significaba el fin de muchos años de alta inflación y devaluación; verbigracia, acciones que fueron producto de los gobiernos de la llamada cuarta república, generando pobreza y miseria sobre el pueblo de Venezuela, y cuyos desequilibrios cambiarios, monetarios y de niveles bochornosos de precios, habían sido corregidos por el gobierno del presidente Hugo Chávez.

Y ahora, ¿qué expresan los susodichos analistas para justificar la emisión de tales billetes y monedas por parte del BCV? En primer lugar, nos hablan de un nuevo “cono monetario”, combinación semántica y sintáctica que nunca había escuchado. ¿Y cuál es el propósito de ello? ¿Será confundir a los venezolanos sobre la liquidación del signo monetario nacional convertido en bazofia cambiaria? En segundo lugar, aplicando la referida sintaxis de cono monetario, nos dicen que es para “optimizar” ese conjunto de billetes y monedas. Y esta vez pregunto: ¿cómo puede optimizarse algo que está siendo eliminado, o mejor dicho, que está siendo desaparecido de circulación en el contexto de la economía? Por último, el párrafo que justifica la degradación del bolívar como moneda nacional es de antología:

“La ampliación del cono monetario hará más eficiente el sistema de pagos, facilitará las transacciones comerciales y minimizará los costos de producción, reposición y traslado de especies (sic) monetarias, lo que se traducirá en beneficios para la banca, el comercio y la población en general”.

Nuevamente, las caretas quedan al descubierto. De hecho, es curioso que en el malogrado comunicado se omite la palabra pueblo, sino recurren a mencionar a la “población”. Tampoco resulta que tal “optimización” del “cono monetario” sea por efecto de alguna “guerra económica”, y menos reconocer los espantosos niveles de inflación que vive el país, aunado con la peor devaluación del bolívar en toda su historia. En consecuencia, al parecer, este gobierno si algo deja en evidencia es su pacto con la banca y el comercio para que estos puedan seguir explotando a los venezolanos en máxima expresión, porque el BCV por ninguna parte habla sobre la necesidad de adoptar políticas cambiarias, monetarias y antiinflacionarias que permitan generar un clima de confianza en la economía y en las actividades asociadas con la producción y distribución de alimentos, medicinas, bienes y servicios. En síntesis, se metieron la lengua en el bolsillo.

El nuevo “cono monetario” no es una política del BCV para mejorar las condiciones de vida de la “población”, menos para “optimizar” las actividades económicas y financieras. El nuevo “cono monetario” es el asesinato de lo que hace menos de una década desde el BCV llamaron el “bolívar fuerte”.

El madurismo no solo resucitó a los adecos cuando vemos a Henry Ramos Allup como presidente de la Asamblea Nacional. El madurismo acaba de resucitar al bolívar débil, es decir, ha resucitado el hambre, la pobreza y la miseria en los venezolanos.

 

¹ https://www.youtube.com/watch?v=Krn_8PSjCCg

El Nacional
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