Sin gobierno y sin oposición; por Humberto González .@humbertotweets

El chavismo oficialista controla nominalmente todas las instancias del gobierno, pero el país en su conjunto es ingobernable. El caos social que se vive en buena medida es el resultado de una política diseñada por el propio Chávez para desmantelar la estructura del Estado y dar paso a una nueva forma de gobierno en sintonía con su visión totalitaria del poder.

El problema es que el gobierno se quedó atrapado en la fase transitoria de destrucción del Estado sin poder avanzar hacia una nueva forma de gobierno comunal como tanto habían prometido. El resultado es una situación caótica que obliga al régimen a tomar decisiones improvisadas y compulsivas provocadas por la crisis del día.

El colapso del país está ocurriendo ante los propios ojos de operadores civiles y militares chavistas. Muchos de ellos tratan privadamente de proponer diferentes cursos de acción para tratar de salvar a la república que en este caso equivale para ellos a salvar su revolución.

Lo más emblemático de este colapso es la total destrucción de la moneda. Pero también se ve en la incapacidad del gobierno para lidiar con la delincuencia organizada, el abandono de los hospitales y hasta la gente escarbando comida entre la basura para sobrevivir.

Aunque hay toda una estructura de gobierno, hay un absoluto vacío de poder donde el régimen es incapaz de articular una política de largo plazo para enfrentar la crisis. Todas las decisiones están determinadas por el diabólico cortoplacismo con un horizonte de no más de 90 días.

Mientras el país se derrumba ante la incapacidad de sus instituciones para gobernar, en la calle el descontento tampoco encuentra canales para desahogarse y drenar esa energía. La incapacidad de la dirigencia opositora concentrada en la MUD para ir más allá de una alianza electoral ha creado desánimo y decepción en la población.

La absoluta falta de visión y estrategia política empantanó a la MUD en un proceso agotador y desgastante de diálogo que no sólo desacreditó a la alianza electoral, sino que finalmente la dividió como era el propósito inicial del gobierno. Ahora se ve mucho más claro que sentarse a dialogar con el régimen sin agenda y sin condiciones claras y no actuar en forma contundente y oportuna le está costando a la MUD la posibilidad de liderar el cambio político. Y al pueblo la posibilidad más cercana que alguna vez haya existido para sacar del poder al chavismo oficialista.

En Venezuela hay un profundo vacío de poder y de liderazgo. El gobierno ha sido desbordado por el deterioro de la crisis económica y social, y la oposición no logra cohesionar a las mayorías nacionales para concretar el cambio político. La credibilidad en la capacidad del gobierno para superar la crisis o en la oposición para tomar el poder también se derrumban. Sin gobierno y sin oposición Venezuela se hunde en la incertidumbre y el caos. Es la hora de la supervivencia. Que cada quien se salve como pueda.

El Nacional
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