Antilogía; por Teódulo López Meléndez .@tlopezmelendez

La expresión marxista “condiciones objetivas” (a la que agregan la de “subjetivas”), es una que en estos días de comienzo de año asalta a los escribientes que andamos inmersos en el lenguaje de nuestra propia creación literaria, pero sin perder por un segundo la atención sobre el país.

Ellas son las que harían inevitable la revolución, como la pobreza o la lucha de clases. Indicarían el desarrollo de las fuerzas productivas del sistema económico, acompañada del nivel de conciencia de quienes en él están inmersos.

Traspapelados a realidades políticas uno ve por todos lados “realidades objetivas” de otro tipo, como billetes que no hay, como gente sobre potes de basura o como acciones eclesiásticas que nos hacen rememorar episodios de nuestra historia. Son las que podríamos denominar circunstancias tangibles, aunque la palabra circunstancias resulte un tanto chocante, pues son derivadas de políticas económicas concretas, intencionadas.

Vista tal concurrencia de “condiciones objetivas” y la falta de conclusiones similares a los episodios reales que nos vienen a la mente, uno inicialmente recurre a otra palabra, una denominada paradoja, pues envuelve contradicción o, más etimológicamente, una que parece contraria a la lógica. Del latín paradoxus, en verdad no es más que una figura retórica de contradicciones  en la que, a pesar de ello, los factores resultan verosímiles.

Digamos, pues, que la realidad de este país es paradójica, pero sólo momentáneamente, pues reflexionando un poco encontramos otra palabra que quizás sea más apropiada para definirnos, y es antilogía, la cual forzaremos para llevarla más allá de una mera contradicción entre dos textos o expresiones. En este caso, nuestra más famosa antilogía es la de Carlos Andrés Pérez con su expresión: “Ni una cosa ni la otra, todo lo contrario”.

La vamos a sacar de sus casillas iniciales, de “anti” y de “logos” para, en este contexto político, mezclarlas y decir que las “condiciones objetivas” que se muestran ante nuestros ojos se alejan de las conclusiones que en otros tiempos venezolanos se produjeron. Definamos, pues este país nuestro, como antilogía, en cuanto a incoherencia, paradoja y contradicción, y contrariedad entre realidad y “condiciones objetivas”.

teodulolopezm@outlook.com 

El Universal
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