Es la economía, estúpido(s); por Teódulo López Meléndez .@tlopezmelendez

Basta ser un consumidor para percibirlo: se agudizan la escasez y la inflación. Basta interesarse mínimamente en los temas económicos para percibir el comportamiento errático. Basta internarse en las cifras, en los pagos de obligaciones con el exterior, en las reservas internacionales, en las operaciones en busca de un financiamiento esquivo, para percibir que este mes de mayo marcará el inicio de un proceso de inflexión con consecuencias económicas y políticas.

El país se debate sobre temas tan conspicuos como la pelea de hijos y nietos, la dicotomía entre pedir elecciones o rechazarlas, los celos mariposas si alguien toca a uno de sus líderes políticos, no sin que se produzcan arranques de profundidad y se retome la angustia existencial de si fue primero el huevo o la gallina, lo que es bueno recordar fue resuelto hace tiempo por la ciencia: primero fue el huevo, a lo que se sumó el razonamiento de la filosofía.

Basta internarse en el comportamiento social, caminar las calles a cualquier hora y observar los rostros, detenerse a ver el comportamiento de los compradores y observar qué llevan, basta -podríamos argüir- con tener ojos. El deterioro de la gente es continuo y en mayo comenzará a acentuarse por la suma inevitable de escasez e inflación. Una cosa conduce a la otra, puede alegarse en términos de economía, pero en términos sociales el costo a pagar se ve venir multiplicado.

Son tantas las solicitudes de medicinas que uno en las redes sociales suele limitarse a reproducir las peticiones para niños, casos muy graves o personas conocidas. La cruel realidad política, con sus dolorosas muertes y protestas, domina la escena, mientras la realidad económica asoma con sus advertencias sobre más hambruna y casos dolorosos. Esta situación de precariedad puede conducir a la solicitud del Estado protector que nos resguarde de los excesos o a la justificación de la arbitrariedad.

La economía está advirtiendo de las consecuencias sin que los observadores la perciban en la magnitud correcta. La incorregible economía bajo este sistema no tiene cura y cuando se le pueda poner la medicina será tanto o más amarga. Es la economía, estúpido(s), provoca exclamar en recuerdo a la anécdota de Bill Clinton.

teodulolopezm@outlook.com

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