Compresión; por Teódulo López Meléndez .@tlopezmelendez

El populismo no aparece por arte de magia. Aparece por causa de una combinación de fracaso económico y político. Es la manifestación de un deslave, de un colapso entreverado con signos totalitarios que pretende, a la vez, el ejercicio de un control social para la conservación del poder y desarrollar sistemas controlados de distribución de alimentos.

Hasta que se quiebra, por su ineficacia y ortodoxia redimida. En pretensión a una igualdad social periclitada se destruye lo que se llama la “estructura capitalista de producción” sin producir y se alzan programas de emergencia como las llamadas “Misiones” a nivel de santuario, cuando deben ser sustituidas paulatinamente por nuevas e ingeniosas unidades de producción donde convivan la propiedad privada y la propiedad del común. No elevarlas a texto constitucional, como se oye, en pretensión carcomida de insensatez.

Las enfermedades de la economía, tales como escasez e inflación, pasan a ser consideradas algo así como transiciones inevitables. La realidad global pesa, porque a pesar de que a los venezolanos les interesa poco o nada, ni la económica ni la política, influye de manera determinante en un mundo en transición que mejor podríamos llamar de compresión donde el trabajo se reduce por la emigración hacia zonas de bajos salarios o por la robotización, entre varias del fallecimiento mundial. Ha aumentado, sí, la desigualdad social, pero la vía no se encuentra en alimentar la destrucción mientras no se alimenta a los humanos.

No estamos para versiones renovadas del neoliberalismo ni tampoco para trampas ideológicas enmascaradas de socialismo extinto. Estamos para abandonar las viejas fórmulas, para entrar en el terreno de la innovación, de la creatividad, para conseguir lo mejor de ambas en un gran movimiento de centro impregnado de inteligencia y de audacia, de abandono de clichés obsoletos.

Por no hacerlo se está rompiendo toda estructura política, económica y social. No es ahogarse en las circunstancias el lugar concluyente. Es en la novedad de las formas políticas que deben dar paso a nuevas formas económicas, porque la economía está en los estómagos y se sube a la cabeza. No es que primero salimos de esto y después vemos. Es que vemos y salimos de esto.

teodulolopezm@outlook.com
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