Atrapado en su maraña; por Miguel Sanmartín

El malandrorrégimen, camarita, en su paranoica y desproporcionada arremetida contra la sociedad democrática (entre otras razones, para ocultar sus fracasos y fechorías y también para evitar todo proceso electoral previsto en la Constitución) traspasó los límites imaginables de lo racional y legalmente posibles. Escaló a una fase superior nunca antes vista de cinismo, manipulación, vileza y crueldad contraviniendo preceptos, quebrantando principios y violando derechos ciudadanos que lo hacen víctima y cautivo de su propia maraña de iniquidades y extralimitaciones.

Quien luce más desacreditado y endeble a estas alturas de la batalla desigual entre el régimen castrochavista-madurista y la sociedad democrática (con saldo hasta ahora de 39 compatriotas asesinados, cientos de heridos y detenidos, en su mayoría jóvenes estudiantes) es el propio promotor del conflicto, sus cómplices institucionales y sus “colectivos” armados. En efecto, todos ellos -civiles, militares y paramilitares- son hoy víctimas de su nefasto y fallido proyecto político comunista, de su discurso “revolucionario”, de su manipulación del “soberano” mediante promesas de redención, de su populismo oportunista y chantajista, de su modelo inviable de capitalismo de Estado, de su vocación confiscatoria, de sus operativos de fiscalización, de su sistema de control social mediante coacción y dádivas a la población más vulnerable, de su intrusión en los órganos del poder público y de su desempeño sectario, excluyente, reaccionario y represivo.

La reconstituida, vigorizada y determinada sociedad civil democrática y sus líderes partidistas ganan hoy la batalla ética, política y de opinión pública nacional e internacionalmente. Aventajan al malandrorrégimen en el pulso que libra por preservar el estado de derecho y defender los valores y libertades ciudadanas. 18 años no han sido suficientes para que los golpistas de 1992 y su ejército de conmilitones lograran su objetivo de hacer de Venezuela una réplica de Cuba. Contaron a su favor en su afán de implantar el “Socialismo del Siglo XXI” con ingresos económicos milmillonarios durante varios años debido al colosal incremento de los precios del petróleo (lo que les permitió comprar voluntades y simpatías de gobernantes ideológicamente afines, además de sumar votos para imponer su conveniencia en organismos internacionales como Unasur, Alba, Petrocaribe y la Celac); recibieron lineamientos y asesoría directa de los hermanos Castro y obtuvieron apoyo político, económico, comercial, financiero y militar de China, Rusia, Irán, Bielorrusia y hasta de Argentina, Brasil y España durante los gobiernos de Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva y el “mediador” José Luis Rodríguez Zapatero. Pero ni aun así consiguieron esclavizar a la sociedad venezolana.

Ni los Castro ni Chávez pudieron. Mucho menos Maduro y su banda de uniformados y paramilitares motorizados está logrando doblegar la voluntad democrática, el espíritu libertario y el talante levantisco de los venezolanos. Ni que haga lo que haga: impidiendo protestas pacíficas mediante represión brutal  con  gases tóxicos; disparando a quemarropa bombas lacrimógenas, perdigones, metras y algunas veces balas; derribando portones y atropellando personas con tanquetas; propinando golpizas; impeliendo marchistas al río Guaire; cerrando vías con “operativos” fingidos, conos, autobuses y containers; robando alevosamente y deteniendo a marchistas para luego entregarlos a la justicia militar con la finalidad de procesarlos ilegalmente por “traición a la Patria”. El madurismo chapucero tampoco alcanzó su objetivo de distorsionar el sentimiento popular creando consejos comunales y UBCHs, entregando subvenciones, misiones y CLAPs, emitiendo carnets de la Patria, decretando “Dakazos”, decomisando juguetes e interviniendo y confiscando panaderías. Ni siquiera avanzará en su determinación de pasar del régimen totalitario a la dictadura tipo Cuba armando 500 mil milicianos.

El malandrorrégimen, como lo demuestran todas las evidencias, está política, económica y éticamente apabullado y debilitado. Deslegitimado. Confinado. El susto y desesperación de los gerifaltes es evidente: Sin recursos económicos (debido a la caída del precio del petróleo) para importar materia prima, alimentos, medicinas y otros bienes indispensables; para mantener la onerosa asistencia social, la nómina pública, el funcionamiento de las empresas del Estado y para reactivar los sectores agrícola, industrial y comercial. Por otro lado  sin planes para frenar la inflación, el cierre continuado de empresas y la caída del empleo; sin posibilidades de negociar financiamientos y tramitar créditos externos debido al retroceso de las reservas internacionales y el desconocimiento (ilegal) de la Asamblea Nacional; sin mayor respaldo popular como reflejan las encuestas; sin los aliados internacionales que lo apoyaron en el pasado; sin disposición política para desarmar a los “colectivos”, abrir un canal de ayuda humanitaria, liberar presos de conciencia, celebrar elecciones y sin disposición alguna para revertir la tragedia que hoy agobia a los venezolanos luce el régimen condicionado en su capacidad de maniobra para sobrevivir. Por lo que se impone, sin más demora, una concertación con todas las fuerzas sociales para evitar un estallido social.

No será ni con la convocatoria chimba a una Asamblea Nacional Constituyente (comunal, popular y militar) con el objetivo de redactar una Carta Magna sectorial y excluyente; ni con más represión; ni con la presentación de civiles ante la justicia castrense; ni torturando; ni violando derechos humanos; ni agrediendo periodistas; ni apagando canales internacionales de noticias en la televisión por cable; ni estimulando la emigración de venezolanos (incluso de indígenas hacia países vecinos); ni propiciando la creación de un Estado Socialista para legalizar la dictadura como el heredero y sus adláteres lograrán preservar el “legado” del Eterno finado. ¡Ni hablar, camarita!

msanmartin@eluniversal.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s