“Algo huele mal en Dinamarca”; por Félix Cordero Peraza .@efecepe2010

A estas alturas parece risible proponer diálogo entre el gobierno y la oposición. Si no hay previamente una propuesta que contemple medidas concretas de parte del gobierno. Esa es la verdad, además con pocas probabilidades de que sea aceptado. Ya ha corrido mucha agua debajo del puente y las posiciones se han radicalizados. La tormenta hace rato comenzó y se encuentra en su más peligroso nivel de desastre. No hay que evitar la guerra porque esta empezó… hay que pararla y esto exige posturas y talantes excepcionales. Por lo menos en zonas de la clase media y alta, de las principales ciudades. ¿Acaso, lo que estamos presenciando en las calles y avenidas no es una guerra? ¿Con muertos (40), heridos y detenidos? Aquí no calza el dicho “prepararse para la guerra es la forma de asegurar la paz”… Porque tenemos más de cuarenta y cinco días en guerra. Parcialmente paralizado el país. Una población tensa y angustiada. Familias en luto y tristeza. La impotencia y la rabia se manifiestan en una red social cargada de injurias y humillaciones.

Exterminar al oponente
Solo si surgen posiciones heroicas y extraordinarias se pudiera modificar la actual y primitiva situación de lucha política. Sin embargo, eso no es lo que se ve en el país. Ambos polos están atrincherados en sus propias estrategias. Convencidos que arrollarán al oponente. Cada uno quiere imponer su plan y cada uno quiere ver la bandera de rendición del contrario. Esto por supuesto es poco probable. Combatirán hasta derrotar al adversario. Lucharán sin pedir ni dar cuartel. Y esa es precisamente la tragedia. Ambos se creen vencedores… sobre valoran sus fortalezas. Llegan hasta a expresar que el final está cerca y que mañana habrá paz. Pero a costa de exterminar al oponente. Piensan, que los dos no pueden existir en la lucha política. No hay chance para convivir. No hay oportunidad de negociar. Así las cosas, la situación es realmente crítica…

Entre neoliberales y socialistas
Lo que dicen de la boca para afuera es la estrategia pública. Uno pide elecciones ya, libertad de los presos políticos, canal humanitario y respeto a la Asamblea Nacional. Calle y más calle… Crea un frente de defensa de la Constitución Bolivariana y promociona con éxito un movimiento internacional contra el gobierno de Maduro por dictador, narcotráfico y corrupción. De cómo enfrentar los problemas económicos se dice poco. El otro montó una de constituyente, electa por circuito y por sectores populares. Elecciones libres, secretas y universales. Con el objeto de fortalecer la vigente Constitución y ampliarla constitucionalizando las Misiones y los programas populares. Incluido hasta el Carnet de la Patria. Un movimiento que recorre el país y pareciera tener respuesta positiva en los movimientos  creados por las Misiones. En el fondo, ambos tienen objetivos muy claros y precisos para gobernar. Son los verdaderos propósitos que les anima. Unos son neoliberales… los otros socialistas. ¿Qué pasará cuando sea electa y se instale la Constituyente y de otro lado funcione la Asamblea Nacional? La batalla seguirá… La paz se ve lejos…

De acuerdo a mi lectura, durante esta semana noté disminuido al gobierno. Me luce débil. Carece de un sistema de comunicación e información efectivo y oportuno. La campaña internacional contra Venezuela es terrible y no se ve respuesta contundente. La negativa de Fedecámaras y la Conferencia Episcopal de reunirse con el gobierno no es cualquier cosa. O algo anda mal o están en algo estos dos grupos de gran influencia en el país. Hacen caso omiso a las palabras del Papa… diálogo, diálogo y más diálogo.

Tarde o temprano conversarán…
Las posiciones se han radicalizado en un 100%. Nadie quiere saber nada del otro. A no ser como estratagema. La situación de expectación e incertidumbre recuerda la célebre frase de la obra Hamlet, de Shakespeare, “Algo huele mal en Dinamarca”. Mientras, la mayoría de los ciudadanos enfrentan con coraje y paciencia la batalla contra el desabastecimiento, el alto costo de la vida y la inseguridad de personas y bienes. Y las poblaciones de las zonas de la guarimba, tragan gases, reciben la visita de la Guardia Nacional y son secuestrados en sus casas por el bloqueo en calles y avenidas. Tarde o temprano tendrán que sentarse a conversar… Así lo dice la experiencia universal… Y lo reclama la paz de la república.

efecepe2010@gmail.com
fcordero@eluniversal.com
@efecepe2010

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