Conjunción del ascenso; por Teódulo López Meléndez .@tlopezmelendez

Steven Johnson nos plantea en Sistemas emergentes o qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software el proceso que siguen las células del moho de fango que se organizan desde abajo, como una metáfora que niega la ausencia de líderes como causa de la inacción o la pasividad. Es el clásico ejemplo de una conducta ascendente o “bottom-up”. Ya no existe un pensamiento centralizado sino una conjunción que destierra el descenso de una línea para ser sustituido por una generación de inteligencia que sube.

Marvin Minsky en La sociedad de la mente nos interesa es su visión del cerebro como una sociedad de agentes autónomos subinteligentes que al cooperar exhiben un comportamiento global inteligente. La metáfora se aplica a una asociación de sereshumanos, porque al producirse entre ellos una cooperación o interrelación puede observarse de inmediato laproducción de conclusiones de complejidad creciente. Podríamos tomarle prestada al mejor alumno de MacLuhan, Derrick de Kerckhove, su expresión “segunda piel” para hablar de un sensorium humano.

La inteligencia colectiva está en todas partes, está repartida. Debe ser valorada y coordinada para llevarnos hacia la construcción de las bases de una sociedad del conocimiento. Si la inteligencia está repartida, como realmente lo está, se modifican los conceptos de élite y de poder, y se rompen los paradigmas del liderazgo.

Ahora esa inteligencia repartida debe ser sometida a una acción para que comencemos a conseguir la inteligencia colectiva. Teilhard de Chardin, buen definidor de la persona por diferenciación de individuo, habló de noosfera (conjunción de los seres inteligentes con el medio en que viven) y lo extendió más allá al vislumbrar lo que los pensadores de hoy llamarían el cerebro global.

Pues bien, la clave está, quizás, en crear numerosas y pequeñas noosferas. Ello pasa por ver con menos individualismo y en un contexto ético de alteridad. Es lo que en el humanismo cristiano se denomina la sustitución del yo por un nosotros. Hay, sin embargo, una razón más práctica que escapa a lo teórico-moral para insertarse en la brutal realidad real: hacia dónde va el mundo o se sabe o se perece, o se coopera o se fracasa, o se respeta o se es condenado.

teodulolopezm@outlook.com

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