Pensar y actuar como chavista; por Elides J. Rojas .@ejrl

No es fácil el ejercicio. Pero se hace el intento. Para que salga bien hay que pensar como chavista. Hay que poner a trabajar a las neuronas como si usted fuera parte de los asesores de Cuba, del equipo de consejeros del comunismo español mudado a Miraflores, de los expertos del Foro de Sao Paulo, de los panas de la guerrilla colombiana y de los adaptadores del Derecho a las necesidades del jefe de turno. Como se ve, no es fácil. Pero hay que hacerlo.

La pregunta es qué hacer como chavista, como cúpula chavista en medio de esta terrible situación política, económica y social en la que se encuentran los sucesores de Chávez. ¿Qué hacer? ¿Para qué? Pues, eso está claro, para mantenerse en el poder, para seguir mandando. Contra todo pronóstico. Contra la voluntad popular. Contra lo que sea. Para el ejercicio utilizaremos el método de los considerando con las respectivas resoluciones. Tipo decreto. Veamos qué sale”.

Considerando. Que en diciembre del año 2015 la derecha nos metió la paliza del siglo al llevarse por delante el legado invencible del comandante muerto y meternos mayoría calificada en la Asamblea Nacional.

Considerando. Que a partir de ese momento quedó claro para nosotros, y para todo el mundo, que ya no éramos mayoría. Al contrario, que estamos en franca caída, lo cual nos obligó a usar todas las armas para evitar que el nuevo Parlamento acabara con todo. Y si era necesario desconocer la voluntad del pueblo, pues lo haríamos. Y lo hicimos. Y lo seguiremos haciendo.

Considerando. Que en este momento, según encuestas propias y del enemigo, el respaldo a Maduro y a la revolución en Venezuela está entre 15% y 20% y eso a empujones. Es decir, somos una minoría también suprema y eterna.

Considerando. Que en nuestra condición de minoría y además repudiados en todos los rincones de la tierra, con demostraciones que van desde huevos voladores, pitas, cacerolas, insultos callejeros y hasta estatuas derrumbadas; está muy claro que no ganaríamos ninguna elección limpia y transparente que se realice en el país o en organismos internacionales.

Considerando. Que no somos una cúpula de partido normal. No somos de esos líderes que pudieran salir del poder tranquilamente y pasar a la oposición como ocurre en todas partes. Si eso llega a pasar posiblemente iríamos presos y el partido puede desaparecer.

Considerando. Que muchos de la cúpula tienen búsquedas internacionales y delitos nacionales en la cola, lo cual dificulta una conversación que lleve a una negociación que termine en algún acuerdo y que beneficie a ambas partes.

Considerando. Que en términos democráticos perdemos hasta en las elecciones de la directiva del equipo de bolas criollas de Chejendé.

Se resuelve lo siguiente: Haremos del poder una enorme barricada. Nos atrincheramos definitivamente en Miraflores. Y es ahora o nunca. Tenemos el dominio absoluto de todos los poderes, salvo el Parlamento; pero eso es por ahora. En dos elecciones perdemos hasta el Cuartel de la Montaña. Así que, como primera medida, no habrá más elecciones y, como segunda, cerraremos filas para cambiar todo en Venezuela en menos de dos meses y asegurarnos que no entre más agua en el rancho.

En ese sentido, se resuelve convocar a una Constituyente que como se sabe tiene poderes extraordinarios. Como perderíamos, no habrá ni referendo consultivo ni referendo aprobatorio. Como muestra de generosidad infinita dejaremos que voten algunos para elegir a los parlamentarios, pero asegurando la mayoría con unas bases electorales que lleven a votar a los chavistas que quedan por los otros chavistas que quedan”.

Igualmente se resuelve, que la nueva estructura del Estado y la forma de gobierno rediseñada, elimine toda clase de elecciones. Es dos platos: los gobernadores serán designados por el presidente. Lo mismo con los alcaldes. Y se eliminan las asambleas legislativas y consejos municipales de manera que esas instancias sean consejos comunales controlados por lo que queda de chavismo. Eso hay que hacerlo ya.

Eso sí, siempre con la aparente idea de que hay plena participación y elecciones universales y secretas. El mundo volverá a respetarnos y dirán que somos democráticos. No como ahora que de casualidad apenas los países que mantenemos y les damos de comer nos defienden.

Así somos. Rodilla en tierra e irreductibles. Y absolutamente honestos y respetuosos de la voluntad popular.

erojas@eluniversal.com
Twitter: @ejrl

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